El desafío

Hacer llegar el espectáculo transversalmente a todas las edades.



El espectáculo —dirigido por Laura Falcoff, con coreografía de Camila Villamil y Daniel Sansotta— se propone como una lección de tango para los ojos. La pregunta gráfica era cómo comunicar tradición a una audiencia joven sin estandarizar al público mayor que ya quiere ir.



La aproximación

Yo entiendo el contexto de la milonga: fui a ver el show dos, tres veces, investigué el valor que tiene en la sociedad. Y también soy una persona joven, entonces entiendo cómo le tiene que llegar a esa audiencia. Soy como un puente.



La solución

Comunicar tradición fusionada con contemporaneidad a través de la paleta, los recursos gráficos y la tipografía. El rojo tradicional del tango y el negro como base, pero trayendo un color que sea fresco y contemporáneo —verde fluorescente— como puntuación. La mezcla de condimentos es la pieza.



Escala

El sistema tuvo que sostener desde la pantalla del teléfono hasta el cartel exterior. La silueta del bailarín es lo bastante reconocible para que la composición no pierda su carácter a varios metros; los bloques cromáticos sostienen la jerarquía a cualquier distancia.


Identidad visual