PharosDiseñar un hotel para viajeros del mundo que vienen a encontrar un norte.
El desafío
Diseñar un hotel para viajeros del mundo, que vienen a encontrar un norte. El espacio entendido como refugio en la ciudad porteña.
Pharos —faro, en griego— funciona como concepto. El hotel no decora la ciudad: la ordena. La marca no decora al hotel: lo orienta. La función del faro es producir un punto fijo para quien llega sin uno, y eso es lo que la identidad tenía que hacer.

El sistema
La marca se construye sobre una restricción. Una sola tipografía serif, un marco de línea, dos opciones cromáticas. La elegancia no viene de gestos sino de la disciplina con la que se sostiene el mismo elemento en distintos registros.


El sistema impreso se desarrolló con la misma economía. Stocks oscuros, líneas de dibujo arquitectónico, recortes de paleta acotada. La identidad funciona como un dispositivo —menos un "look" que un protocolo.


El espacio propuesto
El hotel que la marca acompañaría tampoco busca el lujo discreto genérico. Lo que se imagina es un lugar con personalidad: madera oscura, geometría de piso, butacas tapizadas en rojo, lámparas cálidas. Un refugio en términos materiales, no metafóricos.



El sistema completo se desarrolló hasta este punto: logo, variante cromática, papelería, amenities, empapelado. Un hotel posible, mostrado en todas sus capas, listo para presentarse.
La propuesta no llegó a presentarse al cliente. Queda como registro de un proceso — y como evidencia de que el trabajo de diseño existe también en los proyectos que no se materializan.
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