El desafío

Diseñar una comunidad para creativos. Dirigirse a ellos e interpelarlos en la era de las imágenes, bajo el ojo de un profesional del rubro.



El brief llegó con expectativas previsibles: una marca para una comunidad creativa más, en un mercado saturado de comunidades creativas. La primera pregunta operativa fue cómo diferenciar algo cuando todos parten del mismo lenguaje.



Lo que devolví

Le di vuelta al nombre. Le di vuelta a la propuesta gráfica. La pregunta de fondo fue qué diferencial podía sostener una comunidad creativa más, más allá de la estética del cierre. Si todos están en lo mismo, la marca tiene que probar otra cosa.



La solución

Un sistema dinámico, original e impredecible. Manual de marca para que cualquier diseñador pueda articularlo después. Lo que se entrega no es una marca cerrada; es una gramática.



La marca se prueba cuando sale del manual y entra a la calle. El primer encuentro presencial de la comunidad fue la primera escena de eso: el sistema tuvo que sostener una reja porteña, un piso de madera, una fachada moderna, todo al mismo tiempo.


El diferencial gráfico quedó resuelto: el sistema sostiene, se aplica, se entiende. El diferencial en cuanto a propuesta educativa quedó como pregunta abierta para el cliente. Una marca puede comunicar bien una propuesta que todavía no terminó de definir qué la diferencia. Eso es honesto. También es un límite del trabajo de diseño.

Brand Identity, Naming