TrotamundaCrear la identidad de una pizzería napolitana en un shopping donde nadie quería ir.
El desafío
Hacer del shopping un destino gastronómico, no una escala.
Crear la identidad de una pizzería napolitana moderna en el Shopping del Solar, pensada para un público joven y urbano de Buenos Aires. En un momento donde el consumo cayó drásticamente y los shoppings dejaron de ser lugares a los que la gente va, el patio de comidas —históricamente un espacio de paso— necesitaba convertirse en un motivo para ir.
La pregunta era si una identidad podía convocar por sí sola: que la gente eligiera Trotamunda como destino, dispuesta a gastar en una buena pizza, no que lo encontrara de casualidad mientras hacía compras.
El método
El primer movimiento del proyecto no fue dibujar una marca. Fue armar un vocabulario visual: qué referencias —de mobiliario, de ritual, de paleta— componían el lugar al que se quería llegar.

La referencia a Roberta's —pizzería de barrio de Brooklyn, anti-cadena por definición— pone una vara: lo que se quiere es una pizzería que la ciudad reconozca como suya, no una franquicia con acento italiano.
La solución
Un espacio que se siente como casa, una marca que se siente de siempre.
La respuesta fue trabajar por oposición al entorno. Si el shopping es frío y despersonalizado, proponer calidez. Si el patio de comidas invita a irse, diseñar un espacio que invite a quedarse.


El mobiliario fue pensado con criterio doméstico: sillones que contienen, sillas traídas de distintas habitaciones, una biblioteca a la que acceder —la experiencia de comer Trotamunda en la cocina, en el comedor, en el living.
El branding apela a la memoria afectiva de las pizzerías de siempre, ese ritual porteño que no pasa de moda. Y en simultáneo, una selección de cuadros contemporáneos convive con lo tradicional, haciendo un guiño a que esto es más que una pizzería: es un concepto con identidad propia.
El sistema gráfico
La paleta y la tipografía traducen la misma idea a otro plano. El amarillo que domina el logotipo no es el amarillo italiano de un cliché; el verde teal del serif tampoco. Son colores elegidos para no parecerse a las pizzerías que ya existen. La marca se hace lugar buscando un registro propio.



Dirección de arte, Diseño gráfico